sábado, 17 de octubre de 2015

POEMAS DE NÉLIDA CAÑAS (Jujuy/Córdoba)




Maneras de mirar el viento
(inédito)

                                                         ¿Qué es ruido?
                                                                                         -El viento por debajo de la puerta.
                                                                             ¿Qué es ese ruido ahora?
                                                                                            -El viento. Nada. Otra vez el viento.
                                                                                                                                   T.S. Eliot

*
El silbo del viento entre las osamentas blancas a la luz de la luna.
*
 El ulular del viento llevándose los rastrojos hasta los alambrados del invierno.
*
El silencio de los pájaros en el refugio de las ramas.
*
El lejano repicar de las campanas de la iglesia.
*
El desasosiego de los hombres y sus sombras largas.
*
La abuela espiando detrás de los visillos con ángeles tristes.
*
La tacita de café entre las dos manos como un ruego.
*
Los remolinos de tierra engulléndolo todo.
*
Las almas grises en los espirales de la nada.
*
Las cruces de sal mirando al sur.
*
Los animales cuerpo a cuerpo, todos para el mismo lado.
*
La niña de pie junto a su padre tomada de su aliento.
*
La cometa del alma.

                                                                                    
 Sinfonía de agosto
2015
                                                                                                                              No voy a ninguna parte.
Y el lugar del encuentro es sólo tiempo. Todo no es
    sino tiempo
Allá donde unas cuantas buganvilias en un vaso de
    agua
bastan para hacernos un jardín

Gloria Gervitz
                                                

Desolación
cuando en sueños
se vuelve
pesadilla
una sola palabra
que abre el silencio
como un carozo
que expulsa
su semilla

*
Presencia
cuando me tomas
de la mano
y eliges para mí
el más hermoso
y alto
durazno
entre las ramas
 para esta
mi boca
que madura tu nombre
padre mío



*
Sinfonía de agosto
cuando tu voz
me llega
entre los árboles
y
agosto
es una música
de narcisos amarillos

*
Onírico
cuando deslizado
del sueño
tu cuerpo yace
a mi lado
como un presagio
de primavera
en pleno invierno


*
Escritura
cuando abro
mi libreta de notas
y
me dejo decir
por el lenguaje

*
Tristeza
cuando tu cuerpo
llora
y la ausencia
crea un alfabeto
inefable

*
Ideogramas
cuando Gangjie
siguiendo la huella
de los pájaros
piensa capturar
en un dibujo
lo que define
el ser de las cosas

*
Certeza
cuando encuentra
entre las hojas
de la hierba buena
la leve pluma
del ángel de la guarda

*
Dolor
cuando nada
decimos
y nos volvemos
lluvia
que deshoja

*
Íntima
cuando Émiliy
elige
el color blanco
y
descifra
el silbo de los pájaros


Sinfonía de agosto
(inédito)

-          Desolación
-          Presencia
-          Sinfonía de agosto
-          Onírico
-          Escritura
-          Tristeza
-          Ideogramas
-          Certeza
-          Dolor
-          Íntima




Nélida Cañas nació al sur de la provincia de Córdoba y vivió por 25 años en el valle de San Salvador de Jujuy. Actualmente reside en Córdoba. Ha publicado en poesía: Cifras del misterio (Jujuy, 1988), Jaurías del alba (Alción Editora, Córdoba, 1998), Dibujo de mujer (Alción Editora, Córdoba, 1999), Una palmera en el fondo del cielo (Editorial Vinciguerra, Bs.As.,2004), Mariposas de Pekín (Apóstrofe Ediciones, Jujuy, 2012), El libro de las flores (Ediciones de La Eterna, Tucumán, 2014) En narrativa: De este lado del mudo (Víctor M. Hanne Ediciones, Salta, 1996), Breve cielo (Universidad Nacional de Tucumán,  2010), En la Fragilidad de los días (Apóstrofe Ediciones, Jujuy, 2013), Intersticios (Apóstrofe Ediciones, Jujuy, 2014) entre otras muchas obras. Integra numerosas  antologías de poesía y microrrelato. 

martes, 29 de septiembre de 2015

POEMAS DE FERNANDA ÁLVAREZ CHAMALE (Salta)




Mi cuerpo

mi cuerpo es tímido 
cuando la luz del día 
se acerca.

presiona su peso contra la balanza
de los últimos sueños, 
se sujeta sobre los costados

obtusos de la conciencia, 
inventa una casa entre los tactos
de sus temblores tempranos.

a veces no sabemos 
qué hacer con el cuerpo,
con  la ciudad de sus rincones

extendidos.

tampoco a dónde ir para hacer durar
el movimiento áspero
que le intuimos,

sobre su espalda quieta
me pongo a llorar y a reír y a temblar,
con el ceño lleno de caprichos.

creemos que moriremos juntos,
debajo del agua de las ocasiones,
debajo de una tabla de carne humana,

debajo de las manos solas.

y mi cuerpo calla, también,
y hablamos de su silencio, en silencio,
con las manos mudas de hacer nada.



Podría

Podría tomar tu mano y apretarla y sentirme a salvo debajo de mis párpados de antagonías y deseo frágil de palabras de carne, de roce, de hambre. Y podría recorrer con la lengua de este silencio los ojos de nuestras distancias y traerte a mí con voces de amor y lucideces nocturnas. Podría pedir una vez más, un beso más, un minuto más. 

Más es la carta de la incompletud.
Pero no hay poder en las manos éstas para rezar ni para lamer ni para desaparecer.

Renuncio a la exclusividad de tu mirada,
la abandono en las quermeses de sus egoísmos necesarios
como la ventana abierta en cada amanecer.

Yo podría ser un pájaro. 
Pero soy un árbol con espaldas anchas.



Los días

hay días sin nombres.
esos también se festejan.

o se esconden, simples,
detrás de mi oreja,

o en la nariz solapada
de aire de nada de vacío.

de días que son con nosotros
a medias o totales, con tales.

así, posan, reposan, se andamian,
se estrujan, se completan, se amparan,

se anidan, se tejen,
se aclaran, se dejan.

los días

sin nombres propios
ni comunes de otros

los días
que somos

o que soy
o que somos

los días
con sus puertas metálicas
y los corredores oscuros

los días 
árboles bajo la llovizna 
sucia de las calles cálidas

los días 
detrás de mi ventana o
sobre la terraza de una letra suerte

así con los días.
los festejo, aunque los días

sin nombre
sin hambre
sin altura

aún.
con los días.



Gravedad

debajo de las hojas
que le escribo a nadie,
encontrarte como amparar.

la lengua me pasa
por la espalda y es
tu nombre áspero.

tengo dos centímetros
de amor para darte y
también mi silencio tuyo.

frisemos nuestros bordes
con los labios de hacer
palabras, haciendo nada.

quedarse quietos y húmedos
debajo de estos muros.
porque el cuerpo despide

olores
voces
y una fricción

de abajo a arriba
como el texto,
el cuerpo.

y la gravedad
en las manos
de encontrarnos.


Ucrania queda lejos, también

Ucrania queda lejos,
también Bulgaria
y Eslovenia

el avión que te tomaste,
queda lejos, también las voces
guardadas en el estómago

y el murmullo de mi cabeza
y la fiebre de ese día con el exceso
del gatorade y de cura cada 8 horas ,

la memoria del sonido de las cosas rotas,
los viajes a chilecito y a rosario
y a los poemas en la cama, quedan lejos

las tetas sueltas sobre tu pecho,
tus manos anchas sobre mi espalda,
y  los bosques de enero, quedan lejos

los mayos sin nosotros con skipe de por medio,
sueltos, como algodones de azúcar
en la laringe de las provincias distantes

tu sonrisa, ajena a mi alegría,
mi alegría sin nada de vos,
nuestras tristezas secretas

quedan lejos,
como Ucrania,
como Bulgaria

y el país de Alicia, también,
en el seso de la lengua, con sus árboles
perfumados de espejos,

queda lejos, como Eslovenia,
como yo, que quedo lejos de vos,
donde nos quedamos,

cuando cerca
tan lejos

nos quedamos


Fernanda Álvarez Chamale nació en Salta el 10 de enero de 1980. Se desempeña como docente e investigadora en la Universidad Nacional de Salta. Es Licenciada en Letras y Especialista en Ciencias Sociales; en el ámbito académico sus temas de interés se vinculan con la Lingüística y la Sociología de la Lectura y la Escritura. Se encuentra en la última etapa del doctorado en Letras en la UNCórdoba. Realiza talleres literarios para adultos mayores desde el año 2011 y, actualmente, un nuevo proyecto denominado OllaBrava: Taller experimental de lectura y escritura literaria. Publicó escasamente sus poemas, aunque participa alegre y asiduamente en los encuentros de artistas, escritores y poetas amigos. Algunos de sus poemas se encuentran en la Antología Eva decidió seguir hablando, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2009 y en la Antología Sumergible, Jujuy, 2013. Escribe porque es un pulso vital dejarse afluir en la poesía;  mejor, en los cuerpos poéticos: ese único lugar –o casi único– donde el lenguaje acontece para quitarnos no se sabe qué y, también, para darnos “algo”; ese algo.

miércoles, 29 de abril de 2015

LA POESÍA DE JORGE PAOLANTONIO (Catamarca)

                                    Sierra de Ancasti-Catamarca- Fotografía de Mariana Lucatelli



huésped oscuro

sé que mi canto es vulnerable/ oscuramente irá
por las memorias como un huésped oscuro…
Roberto Paine
.
ha tocado la frente hacia el final de la tarde
ha nombrado las hierbas
convocado las lenguas del naufragio
.
en el hombro del mundo
hay un cántaro donde late el diluvio
escribirá nuestro signo
un pez de plata precipitándose al olvido
y encenderá una señal
para quitarnos la bruma de las manos
.
nuestros ojos serán un cascabel de vidrio
la lluvia misma
una levedad buscándose en el río que migra
de las orillas del miedo
.
habremos entonces
tatuajesellomarca
la agonía
de los que repiten lo posible:
.
hay un huésped oscuro
………………………para cerrar
la última pregunta
……………………….de nuestros dolidos párpados.


corola de la existencia

1.
allí en las cuclillas
bajorrelieves agarrotados……preguntándonos
porqué tanto perro al final de la noche
y si aquellos que nos amaron
sabrán dónde fueron a parar nuestros huesos
disimulados para siempre
entre manuscritos y alfileres en los labios
.
2.
estará mi padre
hilando su guirnalda bajo la parra vieja
que de una vez por todas
pase
su martín-pescador de palabras
títere descabezado
que no pudo trepar hasta sus ojos
y una sangre de corazón acongojado
tiznando el verso
.
3.
estará mi madre
coloreando lirios frente a la ventana
buscándose los ojos
en los míos
para decirme
que no hay cielo ni infierno
que asegure mi verso
que no me vaya

4.
estará mi prima
lejana visionaria de los juegos
besándose entre los álamos temblones

5.
estará mi hermana
cosiéndome a su vestido rojo
para que conozca la alegría
con que mira
para siempre
los hijos y las tierras naturales
el mar que no conoce
los días que no pasan
los que sí
los otros
la inabarcable distancia.

                                                      

   Jorge Paolantonio nació en Catamarca (1947) y reside en Buenos Aires. Es autor de varios libros de teatro, novela y poesía, como Claves para abrir las pajareras(1973), Lengua devorada (1994),Obra selecta (2011), y Del Orden y la Dicha (2011), por los que fue distinguido con importantes premios. Los dos poemas seleccionados fueron tomados dePeso muerto (Plan Nacional de Lectura, 2011. Colección Palabras al viento), publicado por primera vez en 2008.