jueves, 8 de septiembre de 2011

TARDE (Walter Ortiz Vieyra)







He llegado tarde todas partes.
Llegué tarde a la lucha, al campo arrasado,
a pisar la sangre de los héroes.
Llegué para los despojos de las glorias
con mi ejercito virgen de palabras.
No me dejaron ni el triunfo,
ni la inmolación por el valor.
Mis manos no saben de lo áspero de la empuñadura
y muy poco del amor.
Tarde, cuando ya el enemigo se ha retirado
y declina la venganza.
Cuando los triunfos se embriagan de olvido
entre la paz y el amor,
y no soy ni el guerrero que vuelve
ni quien lo espera a curar los traumas de la lucha.
Pronto reverdecerá el campo
y los huesos se habrán perdido entre las raíces de la hierba
y yo estaré aquí, sentado con la espada oxidada,
sin sangre, sin muerte, sin gloria.

                                                El Conde

muero en el espejo (Jorge Figueroa)






muero en el espejo
el mate
sólo marca tu ausencia
la casa rodeada
de colmenas secas
un cuadro en la pared
regala olvido
y arrastra fatigas

corro
sin poner distancia

                                    (del libro "Silencio abierto" - Macedonia ediciones  - 2008)



domingo, 4 de septiembre de 2011

INMIGRANTE YO (Krasiah Alawad)





Por los que buscan sueños
Los que vienen del pasado en busca del mañana
Los que no temen sino desafían
Los que no huyen sino buscan
Los que lloran por lo que dejaron y sonríen por lo que encontraron
Por la alegría anhelada, por la tristeza desesperada
Por estos recuerdos llevados en el corazón
Por la distancia que no marcó ausencia
Por el silencio que nunca indicó olvido
Por ellos, por ustedes y por nosotros
Por los que ven en el horizonte algo más que una línea,
algo más que transcurrir

Va mi homenaje, a su llegada.
A sus pasos marcados,
A sus huellas que han dejado jirones de vida a cada paso
en ésta tierra bendita.

Dedico estas palabras.
No descendí de los barcos, ni me trajo ninguna marea
Ni me quedó en la memoria, ni conocí el olor de la sal,
Ese olor a encrucijada, a dos caminos distintos,
Esa sensación, de alma repartida que tienen los puertos
Pero sé que el camino hacia los sueños
no se mide con la velocidad del avión que me lanzó en este suelo
ni con el humor de las olas que manejaban a los barcos en su travesía
Porqué la lucha es lucha,
Y el cansancio, que arrastra el hombre desde la profundidad de la historia, es el mismo.
El mismo que empuja a desafiar, a navegar a otros horizontes
en búsqueda de una vida distinta, en intentos de abrir ventanas al futuro
No me echó el hambre
Ni me persiguieron los dedos de la guerra
Solo, esa estrella del siglo pasado me señalaba
el sur como destino

Solo mi corazón sabe
Los ancestros que arrastra mi sangre
Es la misma sangre del viejo mundo que busca la nueva tierra
Es tierra nueva regada de fe y de sudor del viejo mundo
De aquellos pioneros que tallaron destinos, memoria y patria.
Los nuevos que llegamos
Descubrimos una patria hecha por inmigrantes
Por almas partidas como nosotros.

Puede el tiempo cambiar sus vestiduras,
sus colores, sus estaciones;
Puede cambiar palomas mensajeras por teléfonos, las cartas por mensajes electrónicos, las palas por quinas,
los puertos por aeropuertos
Pero no puede meter su mano en los cajones
de nuestra memoria que guardan miradas quebradas
por la despedida, ni en esas fotos de un pasado que sigue viviendo,
Ni puede cambiar el hombro de quien sueña, ni las manos que saben cavar, ni los anhelos los que buscan.
La lucha es la misma
El camino es el mismo
La distancia es la misma
Los sueños son los mismos
Solo, que ésta Argentina ya no es la misma.

SAMOVAR (Jorge Rosemberg)





SAMOVAR
                                 (A mi padre, in memoriam.)



El anciano junto a un samovar
en la noche estrellada,
camina por el corredoir de su casa
de la Besaravia tremenda;
lleva en sus ojos la duda,
soñó que engendraba un hijo que fuese igual a él
y se lo llevaba la revolución;
el otro había partido para América
arrastrando la tormenta de vivir.

Hombre ruso junto a un samovar,
confundido entre el poder y las estepas,
medita sobre la Torá con los ojos en lágrimas,
eras el padre
                            del padre
                                                         de mi padre
del que se vino a América para quemarse vivo.

Puedo verte esta noche
a ciento ochenta años de tu blusa litúrgica;
sigue limpiando tu pipa,
temeroso del cielo,
que el ángulo de sombra
que forma un follaje sobre la tumba de mi padre
se parece a un samovar;
o al rastro que dejaron unas botas enormes
en la nieve de un portal
cuando un judío se inclinaba para mirar a Dios.



ABUELO VASCO (Carlos Alberto Artayer)






Siempre te supe lejano, abuelo.
Pero adivino tu recia estampa labriega,
Tus celestes ojos y tu amaizado pelo.

Un día tu sesma te quedó pequeña;
juntaste unas cosas, vendiste los asnos
y con la sonrisa verde te viniste a América.

Y aquí te quemó otro sol, abuelo,
(vigorosa talla de vascuence erecto)
y otra sal distinta medró en la boca
de tus lujos y arraigó en tus huesos.

Siempre te supe lejano, abuelo,
cuando yo nací, tú ya estabas muerto.
Definitivamente lejos.

Pero adivino tus celestes ojos,
tu amaizado pelo y una manera rara
de darte sonriendo.

 

sábado, 27 de agosto de 2011

EL ÁRBOL DE LOS PÁJAROS SECOS (Rubén Aníbal Costilla)



                                                                                             Imagen recuperada de Internet

Me detuve a un costado de la siesta
y me contaron esta historia antigua.
Dicen que en una tierra amarillenta
existe un árbol con pájaros secos,
hay un árbol que llora mortalmente,
hay un árbol como esqueleto gris
estirando brazos como tijeras
que cortan el fuego de la mañana.
Hay un árbol tronando unos ronquidos
puercos, con salivas de comadrejas,
y hay pájaros de piedra y con venenos,
hay pájaros desalmados, rabiosos,
marchitos de rabia, heridos sin sangre,
con ojos de mugre que miran hacia
la siesta hermana del monte fantasma,
con plumas de cemento como torres
ardiendo en la pereza vagabunda,
con huesos oscuros como murciélagos,
y hay pájaros secos chocando ramas,
chocando ojos sin dueños, sin cabezas,
pájaros gusanos de la enfermedad,
pájaros serpientes con alas lánguidas,
pájaros perros de la sarna diosa,
pájaros envidias del estiércol.

Hay pájaros secos, roñosos, muertos,
enfermos de cólera retorcida.
La avaricia de sus manos es víbora
enroscada a orilla de los caminos.
En el árbol de los pájaros secos
pone huevos la pereza y la miseria.
Gritos estallan con la queja hedionda:
risa herida brotando de la sombra
epiléptica, alta gusanería.
La estéril mansedumbre de sus ojos
apuñala la paciencia que salva.
Ardores con aullidos invadiendo
el interior de la carnal pobreza,
habitando los gritos de la tierra,
y la deshojada esperanza vuelve
desde el humo del crimen fogonero.

 

domingo, 24 de julio de 2011

ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE SANTIAGO DEL ESTERO



Para aquellos que sostienen que la poesía "No es cosa de niños" mi pequeña respuesta.
En este nuevo aniversario de la Madre de Ciudades y mientras los lapachos comienzan a mostrarnos sus primeras flores, un conjunto de poemas escritos por los niños que asisten al Taller Literario "Alfapoemas" que se dicta en la sede de la Fundación para la Innovación Educativa (FIE) y que coordina Sandra López Paz.



                                            


El poema de Santiago


Brilla como el Sol
el calor de tus manos.

Yo te hago un poema
porque cumples años.

Nunca me iré, Santiago,
sos lindo.

(Guillermina – 7 años)


Santiago del Estero

Santiago es ser
como una cosa especial.
Santiagueño es especial
por el gusto que tenemos
de comer asado los feriados,
empanadas, locro y mate.
Tocar la guitarra es algo lindo.

Si me separo algún día
me llevo todo Santiago.

Santiago es como si fuera
mis ojos
como un sol
y celestes y blancos.
No me puedo despegar
de mi provincia AMOROSA.

(Solana – 7 años)


Poema

Santiago del Estero,
son tus caricias ¡qué
triste me siento!

Santiago querido,
pueblo de miel y canto,
¡qué lindo es tu sol de julio!

¡Te amamos los niños poetas!

(Fiona – 8 años)


Santiago

Santiago, cómo te extraño,
cuando me voy por un año
te echo de menos, tu río de los amigos.

Los lapachos con sus flores
rosas, blancas y amarillas
pintan con sus colores
y a las gentes más sencillas.

(Guadalupe – 8 años)


¡Estamos de fiesta!

Mi ciudad cumple años
y, como todos los años
la limpiamos y la adornamos.

¡Estoy muy contento!
¡Amo a mi ciudad!

(Emmanuel – 8 años)


Santiago…

Santiago mi corazoncito,
la tierra de mis abuelitos,
te saludo en tu cumpleaños
cuando me voy por un año.

Santiago cómo te quiero,
porque la tierra mía
si estoy lejos quiero verte,
sin vos ya no viviría.

Cuando amanece en Santiago
renace el sol de la vida,
y con sus brillos ilumina
la tierra,
con alegría.

(Mariana – 8 años)


La naturaleza de Santiago

Verde es mi querido Santiago con sus árboles
y su Parque Aguirre.

El zoológico que guarda nuestra fauna,
yo lo quiero tanto.

Verde es mi querido Santiago
con su monte y su quebracho,
y a la siesta cuando duermo
yo te quiero tanto.

(María Cecilia – 10 años)


Santiago querido

En Santiago vivo
donde hay música,
la alegría dura siempre
y el folclore es mi motivo.

Cuando voy al parque Aguirre
mis ojos de emoción se llenan
al ver que mi tierra
es puro amor y canción.

Mi Santiago querido,
hogar de paisanos:
yo te valoro con toda mi vida
y quiero que sepas, tierra mía,
que eres mi gran amiga.

(Paloma – 11 años)


Santiago, libertad

Volar en libertad
y poder saber que estoy en mi tierra,
de cantores,
de leyenda,
de historia viva.



Hay fuego ardiente
en voces,
en tacto,
en las alas de nosotros
santiagueños.

Hay poesía,
hay Einsteins de la poesía.
Son fénix que mueren la metáfora
y nacen de las palabras…
Santiagueño y orgulloso,
voy libre caminando por la ciudad.

(Thiago – 11 años)


Santiago del Estero

Lejos, nunca lejos de mi Santiago,
llevo a todas partes
tus aromas de sol,
de tradición y folclore.

¡Viva Santiago,
Madre de Ciudades!

(Nazareno – 12 años)


Santiago del Estero,
aroma de chacarera.
Dulce, como el río bendito.
¡Te amo, querida provincia!

(Amiel – 15 años)