jueves, 28 de febrero de 2019

ALEDO LUIS MELONI (Chaco)



Divina ceguera
De los amores del hombre,
ninguno como el primero;
andar de asombro en asombro,
casi sin tocar el suelo.

Llevar en el alma todo
el azúcar de un Ingenio;
y no imaginar siquiera,
y no imaginar ni en sueño
que pueda haber un engaño,
que pueda existir el tedio;
creer que toda la vida
es así; un deslumbramiento.

Por su divina ceguera,
por ser tan niño, tan crédulo,
de los amores del hombre
ninguno como el primero.


Mañana de noviembre
Mañana
de noviembre en el oeste.

Como a un diapasón gigante
el fragor de las chicharras
hacía vibrar el monte.

El viento norte bramaba.

Todo el territorio ardía
en una inmensa fogata.

Muy lejos, alucinado,
un crespín se desangraba.

Mañana
de noviembre en la memoria
y en la añoranza.

Mi corazón aquel día
cómo olvidarlo,
era también una brasa.


Coplas de ayer
Riqueza y trabajo el monte
reparte como a destajo:
para el gringo la riqueza
y para el criollo el trabajo.

Antigua copla del norte
que alguien cantó alguna vez,
cuando era La Forestal
coto feudal del inglés.

Hermandad
En el reparto del pan
nuestros hermanos, los grandes,
se reservaron la hartura
y nos dejaron el hambre.

En el reparto final
nuestros hermanos, los fuertes,
se reservaron la vida
y nos dejaron la muerte.

Si alguno se queja es sólo
por el gusto de quejarse,
que el reparto ha sido justo
y la hermandad, admirable.

Pueblo
Cuatro calles polvorientas,
y un puñadito de casas,
bajo la cúpula verde
de algarrobos y catalpas.

Una iglesia, casi en ruinas,
santificando la plaza.
En la plaza, algunas tipas,
y en las tipas, las cigarras

echando a rodar los ríos
estivales de sus flautas...
Para la dicha es muy poco,
y con ser tan poco, basta.

Divina ceguera
De los amores del hombre,
ninguno como el primero;
andar de asombro en asombro,
casi sin tocar el suelo.

Llevar en el alma todo
el azúcar de un Ingenio;
y no imaginar siquiera,
y no imaginar ni en sueño
que pueda haber un engaño,
que pueda existir el tedio;
creer que toda la vida
es así; un deslumbramiento.

Por su divina ceguera,
por ser tan niño, tan crédulo,
de los amores del hombre
ninguno como el primero.


Mañana de noviembre
Mañana
de noviembre en el oeste.

Como a un diapasón gigante
el fragor de las chicharras
hacía vibrar el monte.

El viento norte bramaba.

Todo el territorio ardía
en una inmensa fogata.

Muy lejos, alucinado,
un crespín se desangraba.

Mañana
de noviembre en la memoria
y en la añoranza.

Mi corazón aquel día
cómo olvidarlo,
era también una brasa.


Coplas de ayer
Riqueza y trabajo el monte
reparte como a destajo:
para el gringo la riqueza
y para el criollo el trabajo.

Antigua copla del norte
que alguien cantó alguna vez,
cuando era La Forestal
coto feudal del inglés.



Hermandad
En el reparto del pan
nuestros hermanos, los grandes,
se reservaron la hartura
y nos dejaron el hambre.

En el reparto final
nuestros hermanos, los fuertes,
se reservaron la vida
y nos dejaron la muerte.

Si alguno se queja es sólo
por el gusto de quejarse,
que el reparto ha sido justo
y la hermandad, admirable.


Pueblo
Cuatro calles polvorientas,
y un puñadito de casas,
bajo la cúpula verde
de algarrobos y catalpas.

Una iglesia, casi en ruinas,
santificando la plaza.
En la plaza, algunas tipas,
y en las tipas, las cigarras

echando a rodar los ríos
estivales de sus flautas...
Para la dicha es muy poco,
y con ser tan poco, basta.



ALEDO LUIS MELONI Nació en Estación María Lucila, provincia de Buenos Aires el 1 de agosto de 1912. Se recibió de maestro en 1937 y se fue a vivir en Chaco. Poeta exquisito y cultor de la copla por excelencia se caracterizó por su vida sencilla y construyó una gran obra poética.  Recibió numerosas distinciones entre las que mencionamos Mención del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (Región Litoral), 1972. Faja de Honor de laSADE Central, 1977. Premio Fundación Susana Glombovsky, 1978. Caballero de la República Italiana, 1982. Premio Pionero de la Letras Chaqueñas, otorgado por la provincia del Chaco y la SADE local, 1985. Premio "Martín Fierro", 1988. Reconocimiento al Mérito Artístico por la Legislatura de la Provincia, 1989. Premio Santa Clara de Asís, 1990. Medalla de oro de la SADE Central, 1994. Premio Poesía Centenario Ciudad de Resistencia. Premio Mayor Notable Argentino. Vecino ilustre de Resistencia. Entre sus obras se destacan Tierra ceñida a mi costado, poemas, 5 ediciones, 1965; Rama y ceniza, poemas y coplas, 4 ediciones, 1966; Coplas de barro, poemas y coplas, 4 ediciones, 1971; Como el aire y el día, coplas, 4 ediciones, 1974; Costumbre de grillo, poemas y coplas, 4 ediciones, 1976; La palabra desnuda, poemas y coplas, 1980; Umbral del silencio, poemas y coplas, 2 ediciones, 1983; La luz que uno amaba, poemas y coplas, 1987, Antología, 1988; Antes que sea de noche, poemas y coplas, 1990; La otra mirada, poemas y coplas, 1992; Memoria y olvido, poemas y coplas, 1993; Leve fulgor, poemas y coplas, 1995; Todo se vuelve azul; Las nubes que pasan; Don de lágrima; La copla del lunes. Falleció en 2016 en Resistencia.


jueves, 31 de enero de 2019

FRANCO RIVERO (Corrientes)


Pulso

la armonía es escuchar que un grillo
no se superpone a un  sapo
ni a una rana
y uno entiende
sin dificultad
sapo
rana
grillo

yo
que no tengo armonía
algo que hago siempre
es acostarme de noche
boca arriba en la ruta

casi nadie pasa aquí
pero no hay silencio

y sobra vía láctea
acostado así

entonces mi corazón
late pequeño entre todo
y soy un anfibio
un insecto más
que entona
por instinto

mi soledad me vuelve afín
me pone en la misma dirección
que el campo

pulso  del mundo
suena tan bien
lato tan bien de anfibio
o de insecto
en el mundo


ryguasume
antes de que el gallo cante
me negarás

canta un gallo en la noche y parece
el dueño del mundo
otros gallos le responden
y todos parecen
los dueños del mundo

el canto abre la noche

imagino
la curva del cogote del gallo
cómo alarga el cuello y luego
lo dobla
cómo consigue esa curva
donde su voz crece
y llega a kilómetros

cómo es que un ave
ni de tres kilos
cubre con su canto
toda la noche
define
su lugar en el mundo
y cambia el silencio
hasta el mito

es la oscuridad la que hace
que el sonido
sea inmenso

y es su voz
otra oscuridad
pero canta

de disminuya velocidad, Editorial Deacá, 2018




Psykhé

de chico decía para mí
por qué será
que a donde vaya yo
se traslada la vida
también me preguntaba
qué era eso de despertarme
y sentir
algo que se despierta conmigo
como dentro de mí

sentía el alma
lo supe cuando el tío basilio
me enseñó la palabra
espíritu
y yo le pregunté qué era
y me dijo
es el alma hijo
todos la tenemos
y cómo es
como aire
dijo
como aire

entonces respiraba con miedo
cada vez que me daba cuenta
de que respiraba

tenés que tomar aire antes
de zambullirte
me decían
para tener más alma
pensaba yo
y era lindo andar
por debajo del agua
con un alma
más grande


los caballos de la infancia

amaba a los padres que llevaban a sus hijos de a caballo
delante de ellos
contra el pecho
los brazos que sujetaban las riendas
cubrían el cuerpo de los niños como un par de alas
los cuidaban
y aunque eso no fuese cierto
los míos solían roncar a dúo
como a mi oído
como de cuna
y decían que los caballos eran peligrosos
historias de terror acerca de una pierna trabada en un estribo
el desboque del animal
la cabeza del jinete azotada una y otra vez
a veces hasta la muerte
pero yo había sentido el corazón de un caballo
en la palma de mi mano de niño
su corazón era más grande que mi mano
y yo le agradecí al abuelo esa magia única
que hasta hoy recuerdo
porque mi corazón latió con esa fuerza
cuando no pude escapar de aquellas manos
y mi no
estaba roto
el infierno es la soledad de un niño
marcado
de noche
de noche yo escuchaba el tranco musical
de algún caballo en el campo
era triste
porque todo
absolutamente todo estaba triste
y entonces escuchaba mi corazón hasta dormirme
fantaseaba con ser ese caballo
me volvía inmenso
fuerte
solo en la noche
y
sin miedo


para las fiestas

donde  mis muertos
viven
yo regreso

lo único
que me sale
es regresar

un muerto es
alguien aún
pero no escucha
y son
las fiestas

yo necesito
decir
necesito
regresar y decir
te quiero
más que nunca

vivo

recuerdo

al muerto
que es mi alguien
y 
no escucha

abuelo abuela papá
mi perra

están
todos sordos 

de ud no viaja asegurado, Editorial Deacá, 2018




estoico                                

cicatricé
miro el dolor sin miedo
a veces froto la marca que quedó
en cada unión de mis partes rotas
porque recuerdo y ya
soy una persona
exageradamente entera
nunca ando sin mi dolor
sin mis cicatrices
sin mi predisposición para sentir
sin mi infierno y sin
mi cielo
eso sí
no me pidan que no cante
aunque mi voz sea horrible


Soy normal

soy normal
me pongo pelotudo cuando llueve
digo que no me gustan las fechas
que estoy en contra de ellas
pero me pican de lo lindo
lloro con ciertas películas
con ciertas canciones
que pongo a propósito
para llorar

me cuesta un perú comer solo
pero hago esa mesa como hago la cama
para mí solo
todos los días
y necesito decirme seguido     está bien
así conmigo
está bien

el vacío da miedo
el vacío es todos los peros
aunque mastique como disfrutando
aunque ocupe toda la cama
plácidamente durmiendo
aunque mantenga la casa limpia
no hay forma
de que haga todo y no piense
que es
para mí solo

a veces escucho una voz
hago tanto silencio que el aire
parece una mano
la siento en el hombro


de vos ahora voz, Editorial Deacá, 2018


Franco Rivero nació en Corrientes, en 1981. Es profesor de Lengua y Literatura, licenciado en Letras por la Universidad Nacional del Noroeste, y doctorando en Semiótica, por la Universidad Nacional de Córdoba. En poesía publicó Vos ahora voz (Deacá, 2014), Usted no viaja asegurado (Deacá, 2016), Situación desbridamiento, Edición Ananga Ranga, Colección LSD (2010) y forma parte de las antologías Ida y Vuelta, poesía contemporánea de Chaco y Corrientes (2007); Poesía Chaqueña: entre la tradición y la vanguardia, Imprenta Kram, Chaco (2009).
"Disminuya velocidad", de Franco Rivero, fue galardonado con el primer premio del Concurso de Letras en la categoría Poesía, año 2017, por el Fondo Nacional de las Artes. Lo editó "Deacá", editorial de Villa Mercedes, San Luis.

martes, 25 de diciembre de 2018

MÓNICA FORNERO (Villa María, Córdoba)

 
MÓNICA FORNERO (Villa María, Córdoba)


PIES DE BARRO

Sueño secreto,
pies de barro.
No juegas.
          No cantas.
             Maldices tus horas
                hundidas en aquel barrio.

Miedo circuncidando el futuro
de los niños de pies de barro.

Sueño inalcanzable
    Jugar, cantar, crecer, sin pies de barro.

  Sueño secreto,
  salir volando,
 mirar de arriba como los pájaros.

Dadiva diaria, que no alcanza
 para tapar los pies de barro.

Secreto oculto
a la mirada de los extraños.
Esos que no saben
                     que tengo los pies de barro.


TACONES

Soledad que huele a olvidos,
                     igual que los tacones
                          de antaño,
que quedaron al descuido
 una noche de apuros,
junto a una cama,
                         que le era extraña.


Soledad que huele olvidos,
Huyendo
            de esos brazos
que amortajaban su esperanza.


Tacones que horadaban
                                el silencio,
en el calvario de
                      tantas madrugadas.


Soledad que huele a olvidos,
del dolor
transpirado en las entrañas.


Tacones que jugaron
                  a ser olvido una mañana.


Soledad que huele a olvidos,
                  a tierra húmeda que te abriga
                  ahora que la muerte
                                                te acompaña.



Imagen difusa,
 voy perdiendo tus contornos,
                                       necesidades,
                                           incorpóreas, aquietadas, latentes.

Me duele lo futuro,
                lo incierto del camino
                que he de recorrer
                       hasta que el olvido
                                       se haga carne,
                                            y se mimetice…,
                                                 se sincretice…  con mis huesos.


LA PALABRA

Guardo entre la opulencia
carencias escondidas.
Guardo entre lo deleznable
las fuentes milagrosas.
Soy el medio para llegar
al otro amanecer.
Soy la espada roma
 que te lastima sin herir.
 Soy la que abre surcos
 en la ignorancia más cruel.
Soy,  mal que pese,
 el más grande poder.
Soy la revolución etérea,
la mano extendida
en medio de tantas guerras.


VACIO

Recorro las huellas de mis ancestros
                              y busco en los días tornasolados de la historia
la hosquedad de los años
                             en los vientres lacerados que se arrastran.

Lágrimas, desgarrados matices
                             de las innumerables insanas guerras.
Busco un resquicio de cordura,
                              un rumor de voces que canten
esperando el alba del sosiego.


PASIÓN

Arpegio de guitarras,
         musicalidad de cuerpos.
         Danza intrépida
en el mar de los sueños.

Rondando con la bruma
          una estrechez de manos
         que bajan y se encuentran
en el puente carnal.

Las bocas se agigantan,
             la humedad desborda.
              Soy tierra que se agita.
bajo el abundante riego.

La piel rejuvenece en
                   palpitante ensamble.
                   Y enarbola tu verbo
y  también mi sustantivo.

Imaginación posesa
           de represas que se abren,
            sucumbiendo ambos
al ritmo inagotable, al cántaro lleno.

Serenata plañidera
           de avanzada noche
           donde se mezclan y funden
nuestros dos océanos.

Los labios dos mojones
           que enmarcan  las colinas.
            Mi lecho seco se inunda
con ríos de ternura. 

  Y  en la pampa de los vientres.
     bien al sur… el paraíso.                                                     


AMANTES

Cascabeles de pasión
tus manos y mi piel.
Dejándonos subyugar
 casi… enajenados.
Sucumbimos a Eros
cada vez que nos convoca.
Me exploras y te dejo.
Te reconozco y me lo pides.
Pieles sedientas de encontrarse
en los nimbos anochecidos
o en la plenitud de las auroras.
Exaltación de otoño que desborda
cántaros de miel madura.
Sabes mis secretos
 y los abres
como en primavera
 la flor primera.
Péndulo dormido que oscila,
 tiempo que acaba…
siempre cómplice
en deleitosa tibia humedad…
Suspiros agradecidos
de vaciar tu numen,
y transitarnos de ansias desde el deseo.
Soy mar surcado por tormentas.
Eres temporal pidiendo que te domine.
Complemento, dejándose a cada instante
 avasallar por el holocausto de las caricias.

Mónica Fornero (1956), nació en Carrilobo, Provincia de Córdoba. es Técnica Superior en Comunicación Social. Comienza a escribir poesía en la década del 80, en la actualidad se dedica sobre todo a la narrativa. En este género obtiene un primer premio, en el Concurso AMMA de La Carlota 2014. Además de Menciones Especiales y de Honor, en Concursos nacionales e internacionales. Sus trabajos en los dos géneros, han sido seleccionados en varias oportunidades y editados en Antologías colectivas de Editorial Dunken y Editorial Mis Escritos. Ha editado dos libros  “De poetas y de locas”, (poesía y narrativa 2014) en coautoría con la escritora Mary Amaya e Historias demoradas (cuentos y microrrelatos, 2018). Ha participado en las antologías editadas por SADE V. María desde el 2010 a la fecha. Preside actualmente la  Sociedad Argentina de Escritores, filial Villa María. Periodo 2017-2020