sábado, 3 de febrero de 2018

ALEDO LUIS MELONI – Chaco


Pueblo
Cuatro calles polvorientas,
 un puñadito de casas,
bajo la cúpula verde
de algarrobos y catalpas.

Una iglesia, casi en ruinas,
santificando la plaza.

En la plaza, algunas tipas,
y en las tipas, las cigarras
echando a rodar los ríos
estivales de sus flautas...

Para la dicha es muy poco,
y con ser tan poco, basta.


Coplas
Lo que va de ayer a hoy
por estar globalizados:
ayer éramos nación, 
hoy somos sólo un mercado.

Por la ley del interés,
cuántas veces, cuántas veces
la sentencia de los jueces
no es la sentencia del Juez.

Qué patria paradojal:
mientras la usura enriquece
aquí el trabajo empobrece...
Pero la amamos igual.


Nostalgia
Niña de la ausencia, niña,
hoy estás entre nosotros
como si nunca
te hubieras ido.

Como si todas las cosas
hubieran vuelto a su quicio;
como si nuestra alegría
ya no tuviera enemigos.

Nadie se va para siempre
si no lo lleva el olvido.

Niña de la ausencia, niña,
hoy vuelves en la nostalgia,
que es una red de caminos.


Más coplas
La gente corta las rutas
pidiendo una solución;
y al gobierno qué le va
si ellos viajan en avión.

Cuando veo un perro flaco
y lleno de garrapatas,
por asociación de ideas
-qué pena- pienso en la patria.


La suerte del argentino
la definió un reverendo:
vivir pagando, pagando;
morir debiendo, debiendo. 


Aledo Luis Meloni (Buenos Aires, Srgentina, 1912 – Resistencia, Chaco, 2016) Poeta, educador y periodista. En 1937 se radicó eb Chaco donde ejerció la docencia por más de veinticinco años en escuelas rurales. Posteriormente incursionó en el periodismo. Poeta de verso mayor que sin embargo eligió la copla como métrica preferida, nunca dejó de estar comprometido con su tiempo y su gente. Editó  más de veinte libros de poemas, entre los que podemos destacar: "Tierra ceñida a mi costado", "Costumbre de grillo", "La palabra desnuda", "Don de lágrima", "Memoria y olvido", "Leve fulgor",  "La hora del cierre". y “La tentación de la palabra”. Su obra poética fue vastamente difundida y en vida, recibió numerosas distinciones entre las que destacamos el Doctorado Honoris Causa  otorgado por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), la designación de “Caballero al mérito”, otorgado por el Gobierno de Italia y su incorporación en 1992 a la Academia Argentina de Letras, como  miembro correspondiente. La fotografía fue tomada del sitio Web Diario Chaco http://www.diariochaco.com/noticia/el-gobierno-decreto-tres-dias-de-duelo-por-el-fallecimiento-de-aledo-luis-meloni

jueves, 28 de diciembre de 2017

TONY ZALAZAR - Corrientes



Sofía y su Sombra.
Sofía juega carreras con su sombra
la deja atrás
la espera
y hasta le ordena con el cuerpo
risibles flexiones.

Es el eco de su voluntad
un juguete
que funciona día y noche.

Bajo el sol que dobla las flores
su sombra se independiza
se libra y posa en la cabeza
en el sudor
de su hermanito.
Así comprende Sofía
que la sombra es más que un juguete
un eco de su capricho
es también un abrigo
su sombra es un abrigo contra el sol.

VI
Miro una foto de mi padre
y comprendo por fin a mi perro
que de ojitos diluidos y temblante
volvía de sus revolcones en la osamenta.

¡Cómo huele y cuánto duele esta distancia! 

La necesidad de empañarnos los ojos /que tienen los muertos/ nunca la podremos saciar.

Hiperfanía
Miro la noche y todas y cada una de las estrellas
me llevan a vos.
Mas ni una suelta aún, en la herida de mi ojo
Tu lagrimita fénix.


Dilema
Te quiero llenar la boca de mariposas.
No quiero quitarte el polen de la sonrisa.
(Del libro escrito junto a Mario Caparra “Dios TV”, 2004. Ed. Ananga Ranga)

Taxidermista
Contra mis alfileres aletea tu libertad
dulce mariposita herida del deseo.
Me gusta Lali en la litera
Con mi linterna interna entre sus piernas
con su cálida alita de luz
aliterando mi lengua
lengüeteando tierna mi interior

me gusta Lali y su interna alteración
su aliteración y su hálito
su hábito de suavizar mi aleteo
de deletrear mi deleite
y de gozarme entero en la litera

Lali la alígera me gusta, la entera
y certera partera de mi ser. 

Tony Zalazar nació en Resistencia, Chaco, el 28 de julio de 1980. Es Profesor en Letras y fundador del Ananga Ranga Taller, sello editorial con que el publicó varias obras de autores regionales y propias, entre las que se destacan Ser De Ruido (2006), Quherencia (2009) y la Historieta de la Puesía (2017). Obtuvo el primer premio en el concurso de poesía del Instituto de Cultura de Corrientes con su poemario "Se llama Epífora" (2016). Realizó las antologías "Ida y Vuelta (Poesía actual de Chaco y Corrientes)”, "Poemas con Famosos", "Parrincestos -reescrituras poéticas-" e "Hijo e pluma". En la colección Mulita publicó el libro de cuentos "Carece de Madurez" (2013). Con El Teje Animal, proyecto que coordina con Aymará Yulan, publicó “Diario íntimo de un Chancho”(2014) y CroniCanino”(2015), libros-objeto tejidos a crochet. Participó en varias antologías: Los Poetas Interiores, Círculo de poesía y Panorama InterZona, entre otras. Actualmente coordina el taller literario Paraná-Dar en el Café El mariscal.

jueves, 30 de noviembre de 2017

LEOPOLDO LUGONES (Córdoba)




Contrabajo

Dulce luna del mar que alargas la hora
de los sueños del amor; plácida perla
que el corazón en lágrimas atesora
y no quiere llorar por no perderla.

Así el fiel corazón se queda grave,
y por eso el amor, áspero o blando,
trae un deseo de llorar, tan suave,
que sólo amarás bien si amas llorando.


El astro propicio
Al rendirse tu intacta adolescencia,
emergió, con ingenuo desaliño,
tu delicado cuello, del corpiño
anchamente floreado. En la opulencia,


del salón solitario, mi cariño
te brindaba su equívoca indulgencia
sintiendo muy cercana la presencia
del duende familiar, rosa y armiño.


Como una cinta de cambiante falla,
tendía su color sobre la playa
la tarde. Disolvía tus sonrojos,


en insidiosas mieles mi sofisma,
y desde el cielo fraternal, la misma
estrella se miraba en nuestros ojos.



Historia de mi muerte
Soñé la muerte y era muy sencillo:
Una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo
era un día.
Y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte es muy sencilla.

Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por un sólo cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría,
y ya no me besaste...
Y solté el cabo, y se me fue la vida.


Olas grises

Llueve en el mar con un murmullo lento.
La brisa gime tanto, que da pena.
El día es largo y triste. El elemento
duerme el sueño pesado de la arena.

Llueve. La lluvia lánguida trasciende
Su olor de flor helada y desabrida.
El día es largo y triste. Uno comprende
Que la muerte es así..., que así es la vida.

Sigue lloviendo. El día es triste y largo.
En el remoto gris se abisma el ser.
Llueve... Y uno quisiera, sin embargo,
Que no acabara nunca de llover.


Salmo pluvial
Tormenta:
Érase una caverna de agua sombría el cielo;
El trueno, a la distancia, rodaba su peñón;
Y una remota brisa de conturbado vuelo,
Se acidulaba en tenue frescura de limón.

Como caliente polen exhaló el campo seco
Un relente de trébol lo que empezó a llover.
Bajo la lenta sombra, colgada en denso fleco,
Se vio el cardal con vívidos azules florecer.

Una fulmínea verga rompió el aire al soslayo;
Sobre la tierra atónita cruzó un pavor mortal,
y el firmamento entero se derrumbó en un rayo,
Como un inmenso techo de hierro y de cristal.

Lluvia:

Y un mimbreral vibrante fue el chubasco resuelto
Que plantaba sus líquidas varillas al trasluz,
O en pajonales de agua se espesaba revuelto,
Descerrajando al paso su pródigo arcabuz.
Saltó la alegre lluvia por taludes y cauces;
Descolgó del tejado sonoro caracol;
y luego, allá a lo lejos, se desnudó en los sauces.
Transparente y dorada bajo un rayo de sol.

Calma:

Delicias de los árboles que abrevó el aguacero.
Delicia de los gárrulos raudales en desliz.
Cristalina delicia del trino del jilguero.
Delicia serenísima de la tarde feliz.

Plenitud:

El cerro azul estaba fragante de romero,
y en los profundos campos silbaba la perdiz.


Leopoldo Lugones (1874 Villa María del Río Seco, provincia de Córdoba, Argentina - Tigre, provincia de Buenos Aires, 1938).  Pasa su infancia en la provincia de Santiago del Estero. Cursa sus estudios secundarios en su ciudad natal. A los 20 años es conocido por su talento de orador y poeta.
En 1896 se traslada a la Capital Federal, donde se incorpora al grupo de escritores y artistas integrado por José Ingenieros, Roberto Payró, Ernesto de la Cárcova y otros.
Ejerció el periodismo y en 1915 se hizo cargo de la dirección de la Biblioteca Nacional de Maestros que ejerció hasta su muerte.
Recibió numerosas distinciones y en el aniversario de su nacimiento se festeja el Día del Escritor en la República Argentina. En poesía, publicó Las montañas del oro, Crepúsculos del  jardín, Lunario sentimental, Odas seculares y Romances del Río Seco. En narrativa,  La guerra gaucha, Las fuerzas extrañas y Cuentos fatales.

Biografía tomada de: AUDIOLIBROS ALBA LEARNING (https://albalearning.com/ )
Fotografía recuperada del sitio Web La Plata juntos en todo http://www.cultura.laplata.gov.ar/


martes, 31 de octubre de 2017

ARMANDO TEJADA GÓMEZ (Mendoza)


EL SUBVERSIVO
Un día,
el pobre tipo
empleado o jornalero,
ese que anda a los tumbos
y de la cuarta
al pértigo,
el que ha visto llover
y llover
y llover
sobre su lomo gris
y su triste sombrero;
ése,
el tipo a destajo
que vive de segunda
como el padre del padre
de su anónimo abuelo:
el buen contribuyente
de la cola de acémilas,
aquél,
el locatario
con su ataúd de deudas,
ese que viaja en ómnibus
o en tren la vida entera;
un día,
cualquier día
de mascar la impotencia, va a agotar,
va a gastar,
va a perder la paciencia:
esa última,
oscura rebelión
que le queda.

Un día,
el subversivo,
va a empuñar la impaciencia!
El tipo es un peligro:
tiene un arma secreta.


CANCIÓN DEL FORASTERO
De qué me sirve a mí la primavera,
esta ciudad con plazas y alamedas,
si en el acontecer del día que se va
en toda esta ciudad, nadie me espera.
De qué me sirve a mí tanto paisaje,
el cielo cruel y azul, la luna llena,
si en el acontecer de oscura inmensidad,
en toda esta ciudad, no hay quién me quiera.

Los ojos sin amor son ojos muertos,
miran pero no ven: la piel del día,
la fiesta de color del pájaro y la flor,
el rostro natural de la alegría.
De qué puede sevir mirarnos sin amar?
Los ojos sin amor, no ven la vida.

El solo marcha solo hacia la muerte,
es como un forastero de los días,
dirá que estuvo aquí y no supo entender
por qué los que se amaban, sonreían.
Un hombre, una mujer, por separado
son la mitad del ser, dos soledades,
de qué pueden servir si no saben unir
en el río de un niño las dos sangres.



EL BIENAVENTURADO
Aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
agonizó sus años
corriendo a tres empleos.
Un día, simplemente,
su simple corazón
le estalló en una esquina
y despertó en el cielo.

Dios, bonachón y antiguo,
le dio la bienvenida,
palmeándole y diciendo:
«¿Qué cuenta de la vida?»

Y aquel hombre de enfrente,
simple de corazón,
se quedó boquiabierto
y preguntó: «¿Qué vida?»


EL VINO TRISTE

Ese hombre que entra al bar
sin sombra que le ladre,
ése que pisa y pasa
sin rostro ni señales,
pide una copa solo
de espaldas a la calle,
bebe su copa solo,
inmóvil, demorándose,
paga, piensa otro trago
sin gastar ni una frase
y luego, se va solo
hacia la noche y nadie.

Ese tipo va herido.

Y la muerte lo sabe.



PROHIBIDO PROHIBIR

Estaba la ventana dando voces
de agolpada y furiosa primavera,
se partía la yegua en un relincho
y era un ruido caliente la colmena.

Subían llamaradas a las ingles
y era muchacha el tacto de la greda.

Abajo, la semilla era un escándalo
y un grito genital toda la tierra.

La Juana miró a Juan. Juan a la Juana.
El sol, inmemorial, quemó la leña.

De lejos parecía que era un humo,
pero era de ellos dos la polvareda.

Armando Tejada Gómez Mendoza (21 de abril de 1929) - 3 de noviembre de 1992 (Provincia de Buenos Aires) Trabajó como locutor de Radio de Cuyo. En 1954 edita su primer libro de poesías, Pachamama: poema de la tierra y él. Un año después, edita su segundo trabajo Tonadas de la piel.
Participó con Oscar Matus y Mercedes Sosa, del Movimiento del Nuevo Cancionero, Simultáneamente, Tejada edita trabajos discográficos como “Poeta de la lengua” y “Cantoral de mi país al Sur”. Sus libros y discos le valieron premios y reconocimientos a lo largo de todo el país. Su poesía cruzó las fronteras, llevando a Tejada a presentaciones en España, Mexico y Nicaragua entre otros países.
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viernes, 29 de septiembre de 2017

LETICIA MURE (Tucumán)



HOGUERA DE LUZ

Hoguera de Luz
arde
en las dimensiones múltiples
amarrada
a las nervaduras del tiempo.

Mis manos
abrazan soles.
El viento acuna
sobre la córnea
anillos de nirvana.


CARACOLES DE SOL

Los ojos pintan caracoles de sol.
Camino por espigas
sobre una hoja turgente
cerca de caricias de fuego
que resucitan la sombra.
Un río enciende cerezas
sobre mi boca.
                        

PRESAGIO
                              Al Café Tortoni

La luz, la intensa luz
el delicioso banquete del presagio.

La espiga
tibia de  lumbre.

Mi boca,
desbordada de asombro
el sol en la copa
el delicioso perfume
del presagio en mis labios.


LOS PAJAROS ATARDECEN
Adónde va el trinar del pájaro después que el hombre cruel lo hiere.
Norberto Pannone
Canta
en el árbol
el sublime trino
de pájaros.

Se aferra
a la noche.

Su sueño de luciérnagas
teje nidos.

Mi sombra
viaja
sobre el instante
de sus alas,
se desvanece.


INSTANTES

Canta
la infinita música
de las esferas
se desglosa
de los instantes.

Su noche de luciérnagas
un tiempo teje
solo existe
en el seno
de sus flores.
                               
                                     
Leticia Mure, autora de ensayos sobre el aspecto socio-ambiental del Valle Calchaquí. Publicó “Con los ojos del sol” “Soles en mis manos”; “Hoguera de Luz”; “Semblanzas de un hombre libre”. Participó en numerosas antologías. Primeros Premios: “Medalla de Oro” Monteros, y “Juegos Florales”, Tafí Viejo. Integró la Comisión Directiva de la S.A.D.E, Tucumán. Canciller Cultural de ASOLAPO-ARGENTINA. Se graduó en Ciencias Naturales en la Universidad Nacional de Tucumán. Recibió el premio BIENAL 2013 por Asolapo, Bs As, Argentina.

martes, 29 de agosto de 2017

CARINA SEDEVICH (Córdoba)


1

                                                                para Francisco, mi hijo

Ante vos no hay eufemismos poderosos.
Sólo tapar la violencia de los nombres
con más nombres
golpearte con mi lengua de túneles del mundo
con estos crímenes
estos dedos puestos sobre el otro
esta vigilia.


2

Los niños en la noche
son tristes doblemente.
Como una violeta junto a otra.

Los padres van ellos y su sombra.
Los niños van ellos y su espectro,
alto.


3

La noche se pega a mí.

Teme
flotar y empequeñecer.

Ovulo.


4

Cuando está
la miseria es innombrable.

En cambio ese papel abollado
grande, de envolver
se sacude al viento
como si fuera un papel
abollado, grande
de envolver.

Su corazón de comida vieja
tiene alas. 




Carina Sedevich nació en Santa Fe en 1972 y vive desde su infancia en Villa María, Córdoba, Argentina. Es autora de los libros La violencia de los nombres (Ediciones Fe de Ratas, Santa Fe, 1998), Nosotros No (Lítote Ediciones, Santa Fe, 2000), Cosas dentro de otra cosa (Lítote Ediciones, Santa Fe, 2000), Como segando un cariño oscuro (Llanto de Mudo Ediciones, Córdoba, Argentina y Ediciones Niña Bonita, Zaragoza, España, 2012), Incombustible (Alción Editora, Córdoba, Argentina y Ediciones Karakarton, Mallorca, España, 2013),  Escribió Dickinson (Alción Editora, Córdoba, 2014), Klimt (Suburbia Ediciones, Gijón, España y Club Hem Editores, La Plata, Argentina, 2015), Gibraltar (Dínamo Poético Editorial, Córdoba, 2015), Un cardo ruso (Alción Editora, Córdoba, 2016), Cuadernos de Lolog (Postales Japonesas Editora, Córdoba, 2017) y Lavar a la madre (Editorial Buena Vista, Córdoba, 2017). Parte de su obra ha sido editada en antologías y publicaciones literarias de diversos países de Europa y Latinoamérica y traducida al italiano, al portugués y al mallorquín. Es licenciada en comunicación, especialista en semiótica, maestra en ceremonial, profesora de yoga y meditación
Nota: Los poemas fueron seleccionados por la propia autora y pertenecen a su libro “La violencia de los nombres”  Ed. De de Ratas (1998) 

lunes, 31 de julio de 2017

NITO BIASSI (Córdoba)


Hiroshima y Nagasaki

Los hongos
no tienen flores.
Cuántos muertos
pueden justificar
tantas muertes.
Hongos para justificar
el fin de una guerra,
millones de flores
que no justifican
muertes inútiles.
¿Tus muertos
valen más que los míos?


Al niño Evgueni Evtushenko
(por un banco de madera)

Ven niño, acurrúcate
entre mis patas.
Deja que tu cuerpo
entumecido por el frío
entre en calor.
No te preocupes
si alguien se sienta, mejor,
la calidez de su cuerpo
pasará a mi cuerpo
y de ella a ti.
Sus piernas serán muro
que te protegerá del viento.
Ven mi niño, refúgiate
entre mis tablas
y cántame un poema,
como el de recién,
mientras comes la papa caliente.
Ven mi niño, abrígate
entre mis maderos
y cántame un poema,
como el de recién,
para que el corazón
del árbol que fui
vuelva a latir otra vez.


Caín y Abel

Y Caín mató a Abel,
el Sumerio mató al Acadio,
el Persa mató al Griego,
el Griego mató al Troyano.
El Romano al Cartaginés,
el Normando al Celta,
el Inglés al Español,
el Blanco al Negro.
el hétero al homo,
el hombre a la mujer.
Y Caín sigue matando a Abel.


Cifra impar

Tengo un sentimiento
como cuchilla clavada en mi pecho.
Una angustia de jaula vacía,
de boca en grito sordo,
de cifra impar.       
Cuando estoy solo  en algún lugar,
uno.
Cuando estoy con alguien más,
uno y uno.
Cuando estoy cenando,
tres.
Cuando estoy acompañado,
cinco.
Cuando estoy en un bar,
siete.
Cuando estoy en un recital,
nueve, trece, quince, diecisiete y más.
Tengo un sentimiento,
un deseo de no estar en ningún lugar,
que no estás y que muero de soledad,
una angustia
de cifra impar.


El otro

El otro está
en la vereda
del  frente.
Como flor,
abrigo,
puerta,
desamparo.
El otro soy yo
en la mirada
de otro.

Nito Biassi nació en Córdoba cuando la década del 60 empezaba a caminar, entre el amor libre, la no violencia y el dulce aroma de María Juana. Se crío con frases del “Che” y la música de Sui Generis. Escribió porque le gustaba una chica. Escribió porque no le gustaban algunas injusticias. Así creció o crece, hasta ahora, que aún es un ser humano en vías de desarrollo.